En esta semana, tuve la gran oportunidad de conocer a una increíble mujer: una sobreviviente del Holocausto.
Y no sólo eso; sino que tuve el honor de presentarla antes de la conferencia, que en realidad fue más como una plática entre amigos. Es una mujer con una energía y espíritu admirables.
No creo poder plasmar con palabras lo que ha dejado en mi corazón y la lección de vida que me he llevado de esa plática.
Sin embargo, puedo compartir la idea principal de lo que ella compartió: no podemos controlar lo que nos pasa, pero sí la forma en que respondemos a ello.
Esto es algo que me ha cambiado, porque es verdad que a veces nos rodean situaciones difíciles; sin embargo todo está en nuestra actitud.
He decidido a partir de ahora mantener una actitud positiva y optimista, y contagiar a la gente de entusiasmo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario